Y la pantalla panorámica llegó a Albacete

04.10.2020

El Altozano con el Capitol al fondo. / Belda (A.M.A.)
El Altozano con el Capitol al fondo. / Belda (A.M.A.)

En 1954, antes de que el Cinemascope fuera una realidad, los cines de José Pérez, Capitol y Gran Hotel, instalaron este avance técnico



Los proyectores incorporaron unas lentes adicionales que permitían "la proyección sin pérdida de detalle en la fotografía"


Para que el cambio tecnológico fuera accesible a todos los albaceteños, no se incrementó el precio de las localidades


Cinema Gran Hotel. / Belda (A.M.A.)
Cinema Gran Hotel. / Belda (A.M.A.)

En los particulares episodios de la historia del cine en Albacete hubo uno tremendamente importante: la llegada del Cinemascope a la ciudad. Como ya se apuntó en un cuento de cine, fue el Teatro Circo el que estrenó el 9 de abril de 1955, Sábado de Gloria, este nuevo sistema de proyección con la exhibición de La túnica sagrada, para lo cual, el coliseo de la calle Isaac Peral se dotó de los equipos precisos, aunque los inicios fueron difíciles, con algún problema estereofónico.

Pero resulta que a la ciudad llegó un adelantó técnico a los cines antes de que el Cinemascope tomara tierra: la pantalla panorámica, y como no podía ser de otra manera, el avance se incorporó a los cines de José Pérez y en plena Feria de septiembre.

Las hemerotecas, amigas y compañeras de estos Cuentos de Cine, nos devuelven la noticia en forma de recorte periodístico, un artículo de Demetrio Gutiérrez Alarcón, Guti para los iniciados, publicado en La Voz de Albacete el 7 de septiembre de 1954. Es decir, que la nueva pantalla llegó al Capitol y Gran Hotel antes de que el Teatro Circo aportara el Cinemascope a los aficionados al séptimo arte albacetenses.

Contaba Guti que el 6 de septiembre, "para la historia del cine de nuestra capital" fue "un hito que señala un paso más en la técnica del séptimo arte", en referencia a la inauguración de la pantalla panorámica en Albacete, lo que a su juicio, "merece un breve comentario puesto que ello significa avance y progreso". "Tal honor corresponde a la empresa de don José Pérez, que sin reparar en gastos, y esto es lo más importante y sigificativo, sin aumentar un céntimo en el precio de las localidades ha instalado en sus dos mejores salones, Gran Hotel y Capitol, esas fantásticas pantallas panorámicas que tan bien han sido acogidas por el público".

"Más que un invento creemos que la pantalla panorámica ha sido una feliz ocurrencia. La de ampliar considerablemente las dimensiones de la pantalla que aparece con una ligera curvatura convexa, dando la impresión de grandiosidad", contaba la crónica de Demetrio Gutiérrez Alarcón, quien explicaba que José Pérez instaló en los proyectores de sus dos cines "lentes adicionales que permiten la proyección sin pérdida de detalle en la fotografía".

Un acontecimiento que fue bien acogido por el público albacetense en aquella Feria de 1954, cuando el programa festivo incluyó, como no podía ser de otra forma, toros, bailes, campeonatos deportivos, hasta carreras de motos y el prestigioso campeonato de tiro de pichón.

Para el estreno de la pantalla panoránica, que en esos días, semanas... se instalaba por los cines de toda España -y no sólo panorámica, sino semipanorámica y superpanorámica- se eligió Tres historias de amor, de 1953, dirigida por Hugo Fregonese, una comedia medieval extraída de los cuentos del Decamerón de Boccaccio, cuyo título original era Decameron Nights, y que se presentó, curiosamente, en Palamós a principios de 1954 antes de que en otro lugar de España.

El rodaje de esta particular versión de la obra de Boccaccio presentada en Technicolor se llevó a cabo en Segovia, Granada, Ávila, Sitges (Barcelona) y Blanes (Gerona). Guti se deshacía en reconocimientos a la labor interpretativa de los actores protagonistas, en especial a Joan Fontaine, Louis Jourdan y Godfrey Tearle.