1945, mucho cine de reestreno bajo las estrellas

16.04.2020


La canícula albacetense llegó acompañada de la inauguración de dos salas cinematográficas al aire libre, el Cervantes y el Azul, promovidas, cada una de ellas, por los empresarios del Capitol y del Teatro Circo, José Pérez García y José Olivas Rodríguez

Fachada del Cine Azul en la que se colocaban las carteleras. / ARCHIVO MUNICIPAL DE ALBACETE


Además, esa temporada estival funcionaron la Terraza Maricel y también se proyectaron películas, como en años anteriores, en la Plaza de Toros


La inolvidable Dorothy de El mago de Oz (1939) decía en uno de los pasajes de la popular película que "se está mejor en casa que en ningún sitio". Pero la afirmación tiene sus matices, o debe tenerlos si quien la escucha vive o vivió en Albacete. El estío albacetense suele ser caluroso, y aunque cuando cae la noche el termómetro da cierto respiro, nunca es suficiente. Ni ahora, ni en los años cuarenta. Por eso, siempre en esta ciudad fuimos -y somos- partidarios de hacer vida en la calle. Salimos a caminar, a cenar, a tomar unas copas, a bailar, a charlar, a descansar o vamos al cine... Ahí vamos. Sitúense en 1945, cuando buscar una pantalla en la que ver la última de John Wayne era una de las principales actividades para cubrir el tiempo de ocio... quien lo tenía, off course. Estamos en plena posguerra, tiempos de carestía. Y además, las salas permanentes no reunían, sin duda, la pertinente climatización. Entonces, en los meses estivales no quedaba otra que buscar una película bajo las estrellas.

El filón era tal que cualquier empresario del sector que se preciara no dejaba escapar la oportunidad de montar su sala cinematográfica al fresco. Y cuanto más céntrica, mejor. Era el sueño de una noche de verano, tanto para el exhibidor como para el contemplador.

Pues bien, aquel lejano 45 fue tremendante fértil en lo que a la apertura -y reapertura- de cines de verano se refiere. Al que funcionaba desde temporadas anteriores en la Plaza de Toros -regentado por Pérez García- había que sumar otro más, la terraza Maricel, cuya puesta de largo se llevó a cabo en 1944. Pero no se quedó ahí la cosa, puesto que llegaron de golpe y porrazo otros dos más: Cine Azul y Cervantes.

Pero comencemos por el principio. Y en toda iniciativa empresarial lo primero es el proyecto, el que ambas empresas promotoras tuvieron que presentar ante las administraciones pertinentes, Gobierno Civil, Ayuntamiento... Y con la esperanza puesta en no encontrarse con el "vuelva usted mañana", que el verano es fugaz, y el celuloide estival es efímero.

José Olivas, responsable de la gestión del Teatro Circo, presentó para el mes de mayo la solicitud al Consistorio, que presidía entonces el alcalde Eduardo Quijada, para realizar las obras de adaptación para el solar que ocuparía durante varias temporadas el Cine Azul. Ubicado en la plaza de la División Azul -de ahí su nombre-, el espacio escogido en la bajada de San Juan parecía más bien un corralón manchego, de blanquecinas paredes tras las oportunas labores de enjabegamiento, y desde afuera, tímidamente, se vislumbraba la pantalla sobre la que se proyectarían decenas de cintas, las mismas, por cierto, que un día antes, e incluso, con semanas de antelación, habían pasado por el cinematógrafo del Teatro Circo.

El Cine Azul, en ls esquina de la calle Boticarios tomada desde la calle del Cura. / ARCHIVO MUNICIPAL DE ALBACETE

Imagen del cine en la calle del Cura. / ARCHIVO MUNICIPAL DE ALBACETE

El cine, que daba a tres calles -Boticarios, Cura y Méndez Núñez-, abrió sus puertas el miércoles, 13 de junio. Según la crónica de la apertura, "esta nueva terraza de proyecciones está montada con exquisito gusto y se encuentra situada en la plaza de la División Azul".

Programa de mano y anuncio en prensa de la primera proyección en el Cine Azul.

La primera película que se proyectó en este curioso cinematógrafo al aire libre fue El ladrón de Bagdag (1940), "maravillosa producción en tecnicolor que se estrenó esta temporada en el Teatro Circo, y en cuya reposición en esta terraza observamos la perfección del sonido y condiciones inmejorables del aparato proyector de que está dotado el elegante Cine Azul".

La tramitación para poner en funcionamiento el proyector en el Cervantes se llevó algún mes más que el Cine Azul, pero no se crean... Fue el 9 de abril cuando José Pérez García presentó la oportuna instancia al Ayuntamiento. "José Pérez García, mayor de edad, con domicilio en el Teatro Capitol", arrancaba la solicitud del empresario cinematográfico por antonomasia de la ciudad, añadiendo que "en local sito en la calle de Saturnino López", a la altura del número 38, o lo que es lo mismo, en la actual calle Zapateros -donde desde 1918 funcionó el cine Sport Patines, promovido entonces por Pedro María Jiménez de Córdoba-, se propone "la instalación de un cine al aire libre". Pero para que el recinto en cuestión, con más de 600 butacas, se convirtiera en un cine de verano era preciso construir la cabina para el proyector y elevar el muro posterior como cerramiento, entre otros trrabajos. Y de ahí que solicitara la licencia de obras, autorización que consiguió el empresario sin problemas.

Imagen del Sport Patines, que se inauguró en 1918 en un solar de la calle Saturnino López, una suerte de recinto para frontón, patines y cine. / DEL ALBACETE ANTIGUO

La inauguración tuvo lugar el 10 de junio de 1945, domingo para más señas, y según el relato publicado en el diario Albacete, el empresario realizó "importantes reformas que le han convertido en un lugar agradable, con notas de buen gusto, donde los amantes del séptimo arte podrán continuar satisfaciendo sus deseos durante la presente época veraniega".

Anuncio en el diario Albacete sobre la apertura del cine de verano Cervantes y cartelera en la que ya aparece anunciada la sala con la primera película proyectada, La Ciudadela (1938), para la que la localidad en preferencia costaba dos pesetas.

La sala, que contaba con servicio de "bufet" -según recogió la prensa- se inauguró con la proyección de La Ciudadela (1938), "extraordinaria realización de King Vidor". "Al mismo tiempo que nos felicitamos como aficionados cinematográficos, felicitamos a la empresa por el acierto que ha tenido de ofrecer al público este nuevo local". Una sala recuperada por Pérez García con la que el verano albacetense ganaba una opción más para los aficionados al séptimo de los artes, y que "por si alguna noche refresca o llueve" tenían a su disposición las salas del Teatro Circo y del Capitol, se indicaba en una columna que se publicó en Albacete en los días previos a la temporada cinematográfica estival, cuando, por cierto, se anunció la clausura del Cine del Productor, "dependiente de la Jefatura Ptovincial de Educación y Descanso" por la época veraniega.

"Este paréntesis será aprovechado para llevar a cabo notables mejoras de acondicionamiento en el local, que lo convertirán", se aseguraba, "en una de las salas más acogedoras y confortables de nuestra capital". Pero esa es otra historia. Otro cuento... de cine.