Xavier Cugat, el rey del mambo que conquistó Hollywood y esquivó la tragedia en Albacete
Hace 60 años, el mítico músico y estrella de Hollywood sufrió un grave siniestro con su Rolls Royce camino de Mazarrón

Xavier Cugat, ante su histórico Rolls Royce. / THE HOLLYWOOD GARAGE
Fue uno de los españoles más famosos en la meca del cine y del mundo entero. Su don de gentes, su vida amorosa, sus caricaturas y su música, sobre todo, le abrieron las puertas de los Estados Unidos cuando el séptimo de los artes era una industria pujante que requería de talento, viniera de donde viniera.
Un catalán, de Girona, cumplió con el sueño americano. Xavier Cugat hizo popular la música latina en Estados Unidos durante buena parte del pasado siglo. Emigró en torno a 1905 con su familia a Cuba cuando era niño, donde se formó en violín y comenzó a tocar en orquestas locales antes de mudarse a Nueva York en la década de 1920.
De la música latina a Hollywood
Su talento le llevó a trabajar en la industria musical y cinematográfica, fusionando ritmos caribeños con el jazz, lo que marcó el inicio de la era del mambo, el cha-cha-chá y la rumba en la música popular estadounidense. En los años 30 y 40, Cugat alcanzó fama internacional como director de orquesta en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York, donde sus presentaciones se convirtieron en un reclamo de la elegancia, el glamour y el exotismo latino.
Además de su faceta musical, fue caricaturista para el Los Angeles Times y un personaje recurrente en películas de Hollywood, consolidando la imagen del Latin sound en la cultura popular. Así, dejó su impronta en films como Bailando nace el amor (1942), Escuela de sirenas (1944), Fin de semana en el Waldorf (1945), Vacaciones en México (1946) o La hija de Neptuno (1949). Su estilo influyó a generaciones posteriores y abrió camino a artistas latinos en el mercado anglosajón.



Varias imágenes del catalán internacional. / IMDB
Pero, junto a su vida profesional, Cugat destacó por su azarosa vida sentimental. Se casó cinco veces, con mujeres célebres que marcaron distintas etapas de su vida: la cantante cubana Rita Montaner, la bailarina Carmen Castillo, Lorraine Allen, la artista Abbe Lane -con quien formó una pareja mediática en los años 50- y la actriz y cantante española Charo Baeza, cuyo matrimonio en 1966 causó gran revuelo por la edad de la murciana -menor de edad- y la desorbitada diferencia generacional: casi cinco décadas les separaban. Falleció en 1990 en Barcelona.
Un accidente que pudo cambiarlo todo
Pero todo este currículo podría haberse acortado de manera drástica en 1965, cuando salió ileso, por los pelos, en un comentado accidente de tráfico cerca de Albacete. Fue el 29 de mayo de 1965. Hacía apenas unas horas de su aterrizaje en Madrid procedente de Nueva York cuando, a bordo de su Rolls-Royce Silver Cloud de color cobrizo, el artista sufrió un aparatoso siniestro del que salió apenas con unas magulladuras.
Cugat no viajaba solo, sino con el barítono alicantino Pedro Terol. Y el vehículo, matrícula AXC-9 N.Y. World's Fair-64, cuando circulaba a 160 kilómetros por hora a pocos kilómetros de Mota del Cuervo, en la Nacional de Madrid a Cartagena, sufrió el reventón de su rueda trasera izquierda al tratar de esquivar un carro, tras lo que comenzó a dar peligrosos bandazos.

Otra imagen del coche de lujo de la estrella catalana. / THE HOLLYWOOD GARAGE
La pericia del conductor fue clave para evitar males mayores. Antonio García Franco, chófer de los Estudios Moro de Madrid —responsables, entre otros cientos de creaciones publicitarias y audiovisuales, de La Familia Telerín, cuya sintonía y dibujos en televisión eran la indicación de irse a dormir para los niños de la época—, evitó que la colisión con varios árboles fuera mortal, y además, también eludió una vuelta de campana que parecía inevitable. También ayudó que en ese momento no hubiera tráfico en la zona.
Tras el accidente, Albacete como escenario
Xavier Cugat, Pedro Terol y el chófer fueron trasladados a Albacete, donde pasaron revisión médica y, posteriormente, descansaron en una cafetería de la capital, la situada en la estación de servicio de la Circunvalación con la carretera de Murcia, a la espera de recuperar el automóvil, que no había sufrido excesivos daños, pero que tuvo que ser revisado a fondo y reparado.
En esta breve estancia albaceteña, Cugat no pasó desapercibido. Y, junto con las muestras de cariño de numerosos albaceteños, atendió a los periodistas de La Voz de Albacete, Luis Parreño, y de Radio Albacete, José Sánchez de la Rosa, a quienes dio detallada cuenta de lo ocurrido en su viaje a Mazarrón, donde le esperaba José Alarcón Palacios, propietario del Hotel Bahía. El objetivo de su visita no era otro que hacer negocios. Unos días antes, el diario Ya publicó que el popular artista internacional pensaba aceptar la oferta recibida hacía varios meses: una isla frente a la playa de Mazarrón.
La oferta de la isla y el proyecto en Mazarrón

Con Charo Baeza. / BARCELONAMEMORY.COM
En concreto, en una crónica del diario La Verdad del domingo 30 de mayo de 1965, se señalaba que "hace algún tiempo, a Xavier Cugat le dijeron: Le regalamos una isla frente a la playa de Mazarrón, con la única condición de que monte usted un night-club y lo regente".
El artículo, firmado por Juan Francisco Sardaña, apuntaba que cuando recibió esta oferta, el catalán no contestó porque en esos momentos viajaba continuamente y tenía su vida centrada en los Estados Unidos. "Pero desde aquellos días, Cugat ha cambiado mucho y recientemente escribió a su amigo, el que le había ofrecido la isla, una carta".
En la misma, Xavier Cugat decía: Desde que le vi últimamente, he tomado muchas decisiones en cuanto a mi futuro, y entre ellas está la de pasar un poco más de tiempo en mi patria. Finalmente, y según el rotativo murciano, Cugat afirmó que aquella oferta a la que apenas hizo caso le podía interesar hoy. "Y es muy posible que su reciente viaje a Mazarrón, su contacto con Pedro Terol y el señor Alarcón del Hotel Bahía confirmen la oferta: una isla para Xavier Cugat".
Charo Baeza y el night-club
Años después, la prensa murciana especulaba sobre si Cugat conoció a su quinta esposa, Charo Baeza, en el Bahía, que llevó consigo a Estados Unidos y convirtió en una de sus numerosas estrellas, además de mujer. Con el tiempo, se supo que esa boda, celebrada en 1966 cuando la joven tenía 16 años, era más bien un contrato de trabajo, como confesó la propia artista, figura indiscutible de la cultura popular norteamericana.
Lo del posible night-club en Mazarrón lo ratificó el propio Cugat al periodista albaceteño Luis Parreño, quien realizó para La Voz de Albacete una extensa entrevista al artista hablando de sus orígenes, de sus amores, del vacío que le dejó Abbe Lane, de sus descubrimientos artísticos -desde Rita Hayworth a Carmen Miranda, pasando por Pedro Vargas- y de sus dos accidentes aéreos, en Brasil y Japón.
El periodista y cronista oficial de la ciudad, Sánchez de la Rosa, contó que en aquella cafetería que "Terol se tomó un té, Cugat un güisqui, ia charla fue distendida y sin prisas; mi única preocupación fue que su presencia pasase desapercibida, pero mi contacto en la gasolinera supo ser discreto (…) Recuerdo la voz cálida, tranquila, de aquel hombre descamisado, que repetía una y otra vez: Cugui, aquí no pasó nada, sólo un poco de mala suerte, pero los coches se rompen, se arreglan y en paz».
Horas después, un coche que enviaron desde Hellín les llevó hasta Mazarrón. Una pequeña anécdota para Cugat que fue todo un acontecimiento en Albacete. Por cierto, que entonces, el 29 de mayo se celebraba el Día Internacional de los Accidentes.


Programa de mano del estreno en Albacete de 'Escuela de sirenas', que catapultó al éxito a Xavier Cugat.