El cine que vio José Luis Cuerda, de las matinales del Capitol a Éric Rohmer y François Truffaut

25.03.2020


El director albacetense nunca pensó en hacer una película, pero tras integrarse en la Escuela de Argüelles, dedicó su vida al séptimo de los artes


El primer contacto profesional que tuvo con el mundo del cine fue en un viaje a París, ciudad en la que conoció al también albacetense José María Berzosa, exiliado por razones políticas


José Luis Cuerda. / Arkangel
José Luis Cuerda. / Arkangel

Ningún cineasta podrá ocupar el vacío dejado por el director albacetense José Luis Cuerda, fallecido el 4 de febrero de 2020. Por su carisma, por su compromiso social, por su retranca manchega, por su originalidad... Y si los aficionados en general echarán de menos al creador de películas míticas del cine español tales como Amanece que no es poco o El bosque animado, mucho más su paisanos y su ciudad, Albacete, con la que tenía un pacto no escrito de cariño que le llevó a ejercer de embajador de esta tierra allá donde pudo.

Y es que si para Antonio Machado su infancia eran "recuerdos de un patio de Sevilla", para José Luis Cuerda sus primeros años de vida fueron un repaso a la historia reciente de la capital manchega, en una década, la de los cincuenta, cuando contemplaba el mundo desde el número 14 duplicado de la calle Albarderos, entonces, "por mal nombre" -según relató él mismo en sus Memorias Fritas- Jiménez de Córdoba.

"Mis vivencias del cine en Albacete eran la suma de inviernos con sabañones, boniatos, castañas, bellotas y 'gíscanos' asados, mezclados con imágenes de nieve mortal en Balarrasa. Pipas, 'paloluz', altramuces y anisetes y billetes de dólar que anunciaban 'Bienvenido, míster Marshall"

Mucho se ha escrito de José Luis Cuerda y de sus películas. Pero, ¿qué cine le gustaba a este albacetense nacido el 18 de febrero de 1947? ¿Cuáles fueron los primeros filmes que llevaron a este maestro del cine español a convertirse en un referente de este complejo arte? El cineasta, un experto incomparable a la hora de narrar con sorna y su particular 'surruralismo' sus anécdotas vitales, contó que sus vivencias del cine en Albacete "eran la suma de inviernos con sabañones, boniatos, castañas, bellotas y 'gíscanos' asados, mezclados con imágenes de nieve mortal en Balarrasa". Pipas, 'paloluz', altramuces y anisetes y billetes de dólar que anunciaban Bienvenido, míster Marshall".

Programa de '¡Bienvenido Mister Marshall!', una de las primeras películas de las que guardó recuerdos Cuerda.
Programa de '¡Bienvenido Mister Marshall!', una de las primeras películas de las que guardó recuerdos Cuerda.
'Balarrasa', con Fernán-Gómez, perduró en el recuerdo del director albacetense.
'Balarrasa', con Fernán-Gómez, perduró en el recuerdo del director albacetense.

Así lo escribía en el prólogo del libro La Aventura del Cine, de Jesús García Rodrigo y José Fidel López Zornoza (Diputación de Albacete, 1995), en el que recordaba cuando cambiaban en la puerta del Cine Capitol, ante de las matinales, "los tebeos de El guerrero del antifaz, Hazañas bélicas y El capitán Trueno". En esas sesiones tempraneras tan habituales en los cines de los cincuenta, José Luis Cuerda acudía a ver "las de indios, las de la selva y las del febei". Es decir, una colección de recuerdos que podía firmar cualquier mozalbete de la época.

Precisamente, ese cine, el Capitol, alberga hoy la Filmoteca de Albacete en la que, además, se guarda, se custodia un legado de excepción, los archivos personales del cineasta albaceteño. Más de 2.500 objetos, entre los que destacan, por cantidad, las más de 1.300 fotografías, en su mayoría foto-fija, de los rodajes de algunas de sus películas más importantes, entre ellas 682 pertenecientes al rodaje de Amanece, que no es poco, 292 de la foto-fija de La lengua de las mariposas o 65 del rodaje de El bosque animado.

Otro de los importantes legados de la colección es un completo diario audiovisual de rodaje, con grabaciones de La educación de las hadas. En total, la Filmoteca de Albacete cuenta con 38 DVDs que recogen el día a día del rodaje de la película, así como con 8 DVDs que incluyen los distintos estados de la película en el premontaje.

La tercera parte del legado son sus más de 100 guiones completos, muchos de ellos piezas únicas, utilizados en el rodaje, y corregidos a mano, destacando, sin duda, los de Amanece que no es poco y La educación de las hadas.

Claqueta de 'Amanece que no es poco', que conserva la Filmoteca de Albacete. / F.A.
Claqueta de 'Amanece que no es poco', que conserva la Filmoteca de Albacete. / F.A.
Máquina de escribir con la que José Luis Cuerda escribió el guión de 'Amanece que no es poco', que forma parte de su legado. / F.A.
Máquina de escribir con la que José Luis Cuerda escribió el guión de 'Amanece que no es poco', que forma parte de su legado. / F.A.

Aunque entre sus remembranzas, especial atención prestó siempre a Escolapios y al cine que funcionó en el colegio durante años. "Las sábanas empalmadas con las costuras al aire, que sirvieron de pantalla al primer Cinemascope que yo ví en mi vida, La túnica sagrada, en el cine de los Escolapios, es decir, en la capilla, con el altar oculto por unas puertas corredizas, y con los bancos vueltos al revés para ver la película en el fondo de la sala, sobre la improvisada pantalla".

José Luis Cuerda, en la Vespa colocada en Ayna en recuerdo de 'Amanece que no es poco'.
José Luis Cuerda, en la Vespa colocada en Ayna en recuerdo de 'Amanece que no es poco'.

También se refería a sus recuerdos cuando años después, "la mano de Don Félix Ibarburi" tapaba "castamente" la ventanilla de proyección para que la "lujuria" de Parsifal de Daniel Mangrané y Carlos Serrano de Osma , "no nos pusiera las carnes levantiscas a los seminaristas que tenía a su cuidado". O cuando don José María Larrauri, con el paso del tiempo, monseñor "y entonces rector del Seminario Mayor" le echó del Salón de Actos porque apenas comenzado el coloquio sobre La gran prueba, la película de Wilian Wyler con Gary Cooper, "se me ocurrió decir que, "el protagonista se aferraba a sus ideas" y, preguntado sobre el sentido de la palabra "aferrarse", dije que quería decir "agarrarse con fuerza", a lo que me replicó el hoy monseñor que, tal palabra no existía en el diccionario y que me fuera de allí. Y yo, saliendo, avergonzado, ante los cientos de seminaristas que se reían de mi petulancia".

No obstante, no es menos cierto que también le influyeron sus lecturas, los relatos que devoraba de Wenceslao Fernández-Flórez, de quien llevó a la gran pantalla El bosque animado, después de haber visto en su mocedad otras adaptaciones de las obras del literato gallego tales como El malvado Carabel, de Fernando Fernán-Gómez, y El sistema Pelegrín, de Ignacio F. Iquino

Programa de 'El sistema Pelegrín'.
Programa de 'El sistema Pelegrín'.
'El malvado Carabel'.
'El malvado Carabel'.

El caso es que según relató en este libro, a José Luis Cuerda, en su etapa albacetense, nunca pensó en dedicarse al cine, a dirigir películas. Pero ya, con 18 años, y en la primera ocasión que viajó a París para veranear, su padre le dio una tarjeta de presentación para el también director albacetense José María Berzosa. "Parece ser que mi padre -Abel-, en el Casino Primitivo, había salido en defensa del luego cineasta en el exilio, enfrentándose a un achulado capitán que lo había maltratado por 'rojo', por dirigir el Cine Club Luis Buñuel". Ese pudo ser su primer contacto con el cine profesional, pero no usó por "vergüenza" la tarjeta.

Berzosa, fallecido en enero de 2018, fue un reconocido cineasta que se exilio a la capital francesa en 1956 por su antifranquismo. Fue crítico y ayudante de dirección con Jean Renoir y Luis Buñuel, guionista para la televisión francesa, además, de un reconocido documentalista con una larga carrera. Pero ese es otro Cuento de Cine.

La revista Fotogramas publicaba con motivo de su fallecimiento extractos de una entrevista con José Luis Cuerda firmada por Juan Pando y que le realizó con motivo de su última película, Tiempo Después. A propósito de sus directores predilectos, el cineasta albacetense se refería a John Ford. "Es un director que me ha influido mucho y me río porque todos los exteriores de 'Tiempo después', absolutamente todos, son fordianos. En todos está Monument Valley".

Pero también reconocía el trabajo de otros realizadores. "Woody Allen es, también, un tipo con un talento enorme y Anthony Mann, alguien modesto pero de una sabiduría casi matemática al rodar. La Nouvelle Vague me enseñó a ver cosas, películas y lecturas".

Éric Rohmer. / Smdl
Éric Rohmer. / Smdl
Francois Truffaut. / Nijs, Jac. de / Anefo.
Francois Truffaut. / Nijs, Jac. de / Anefo.

Para concluir, confesaba que "soy muy de Éric Rohmer y de François Truffaut y creo que lo que se llamó la comedia madrileña, en la que podría encuadrarse mi primera película, 'Pares y nones', tenía una raíz truffautiniana".

En otra entrevista publicada en el suplemento Papel de El Mundo, y firmada por Ana del Barrio, José Luis Cuerda indicaba, a la pregunta de cómo dio el salto al cine, que tuvo "la suerte" de caer en manos "de la gente que más sabía de cine de toda España", la denominada "escuela de Argüelles", donde coincidió con Fernando Méndez-Leite, Emilio Martínez-Lázaro, Antonio Drove, Manuel Marinero... y el también albacetense Ramón Gómez Redondo, quien llegó al cine a través del periodismo, y que firmó estupendos trabajos para TVE. "Éramos nueve o 10. Allí me enseñaron ver películas. A hacerlas se aprende después". ¡Y vaya que aprendió!

José Luis Cuerda trató, siempre, de acudir a los estrenos de sus películas en la ciudad. Y lo hizo agradecido, sin duda alguna. Pero curiosa resultó la presentación de Amanece que no es poco en el Gran Hotel. Una amplia representación de los protagonistas de la película asistieron a la première, pero no lo hizo el director. Unas ostras le jugaron una mala pasada, ya que le obligaron a quedarse en casa. Hasta la última de sus creaciones, Tiempo después, contó con la presencia del realizador manchego. Fue en Abycine, en el Festival de Cine de Albacete, el 20 de octubre de 2018. Una presencia de excepción que permitió a los albacetenses disfrutar con las genialidades del realizador en un Teatro Circo que le devolvió a su infancia.

Evidente resulta, tras hacer un somero repaso a algunas de sus afirmaciones, que el cine que vio Cuerda le influyó sobremanera en sus películas. Pero sobre todo su trayectoria vital, su amplia cultura, su propia forma de ser, su curiosa familia, su albacetismo... Un maestro en todos los sentidos.

Foto-fija del rodaje de 'Amanece que no es poco'. / Filmoteca de Albacete
Foto-fija del rodaje de 'Amanece que no es poco'. / Filmoteca de Albacete