El cine de los 'voluntarios de la libertad'

09.07.2023

El Variedades se convirtió durante la Guerra Civil en el cine de los brigadistas internacionales en Madrigueras, con una notable presencia de películas rusas


En esta localidad de La Manchuela funcionaron otras salas, como el Teatro Roldán, Salón Moderno, Avenida y Cine Parroquial, aunque otros proyectos se quedaron en el camino


El cine promovido por la parroquia vivió una exitosa primera vida hasta los años noventa del pasado siglo, pero desde finales de 2022, el Salón Cine Parroquial funciona de nuevo, adaptado a los tiempos


Brigadistas austriacos en Madrigueras. / CEDOBI

El rostro afligido de Aleksandr Antónov interpretando a Grigory Vakulinchuk ocupa toda la pantalla durante unos instantes. El público, cariacontecido, contempla la escena, uno de los pasajes de El acorazado Potemkin. Estamos en plena Guerra Civil, y los vecinos y vecinas de Madrigueras, una de las localidades albaceteñas que dio cobijo a las Brigadas Internacionales, se entremezclan entre los voluntarios de la libertad que llenan el teatro y cine Variedades. Una mujerona rusa, con un español aceptable, narra al personal, asombrado por la potencia de los planos de la película de Sergei M. Einsestein, el desarrollo de la historia de un puñado de marineros que se sublevaron ante las pésimas condiciones en las que viven.

Está claro que la historia de Madrigueras daría para más de una película, y el devenir de sus cines y teatros también porque el Variedades fue sólo una de las salas en las que, en sus lienzos de plata, se vieron proyectados los sueños y las inquietudes de un pueblo trabajador y socialmente comprometido. Los archivos y hemerotecas nos cuentan que en la mitad de los 20 del siglo pasado, en Madrigueras ya existían dos teatros, Variedades, de Aurelio Monteagudo, y Roldán, que incluso ya funcionaba una década antes por iniciativa del empresario Antonio Roldán. Todo un lujo para una población que acariciaba los 4.000 habitantes. Así lo certifica la Guía de la Industria y el Comercio Cinematográfico en España e Industrias Relacionadas editada por Arte y Cinematografía de Barcelona. Pero, además, en 1925 también funcionó un cine de verano explotado por Antonio Roldán, según revela documentación que se conserva de la época.

Anuario comercial de la provincia albacetense de mediados de la década de los 20 del Siglo XX en el que se da cuenta de los dos cinematógrafos de Madrigueras de aquel momento.

Proyección en el Salón Moderno en abril de 1926 de un documental sobre el viaje del hidroavión Plus Ultra, primera ocasión en la que se voló de España a Sudamérica. / ALFREDO ALCAHUT

Carta remitida por el empresario Antonio Roldán a Hispano American Film reclamando para su cinematógrafo una película y cuestionando además la forma de trabajar de la distribuidora. / ANTONIO ALCAHUT

Una década después, ese censo de La cinematografía en España nos recuerda los teatros Variedades y Roldán -donde también se celebraron notables mítines políticos-, pero también del Salón Moderno. ¡Tres cinematógrafos para atender el interés de los madriguerenses por el séptimo de los artes!

No obstante, fue entre las paredes del Variedades donde se vivieron historias únicas que bien podrían haber traspasado la propia pantalla. Sí, porque la presencia de cientos de brigadistas internacionales, procedentes de medio centenar de países, dio para mucho. Llegados a finales de 1936, los batallones permanecieron en la localidad de La Manchuela durante año y medio.

Entre bancos de madera y zotal

La sala se ajustaba a los cánones de la época. Los testimonios que pasaron de padres a hijos, y de hijos a nietos, y el trabajo de Caridad Serrano, en su magnífica publicación Recuérdalo tú. Una historia oral sobre la estancia de las Brigadas Internacionales en Madrigueras, nos presenta un cine de bancos de madera, mejor dicho, de bancos con incómodas tiras de madera, como el suelo, que se regaba para no levantar polvo, y con unos aseos algo impropios, de los que emanaban unos olores desagradables, como el que dejaba el zotal que se utilizaba para desinfectar todo el inmueble.

Calefacción, ni por asomo. El público debía buscarse la vida, con esas latas repletas de ascuas que servían para calentarse en los primeros minutos de la proyección que, a veces, se cortaba en un par de ocasiones, momento que los pudientes aprovechaban para visitar la cantina y hacerse con alguna que otra gaseosa. Recuerdos que nos presenta en bandeja Caridad Serrano a través de testimonios de vecinos y vecinas del pueblo que vivieron esos episodios en persona, y que nos permiten hacernos una idea de cómo era el Variedades, una sala que tenía sus palcos y plateas, pero también el gallinero, esas andanadas los que las entradas eran más económicas.

Así era el Variedades, sin lujos. Pero en el que, sin duda, hubo más público internacional por metro cuadrado que en cualquier otro cine del mundo (excepción hecha de los albaceteños Capitol y Teatro-Circo, también por obra y gracia de las Brigadas Internacionales, como en el resto de municipios albacetenses que forman parte de la historia de este ejército de voluntarios). ¡Cuántas miradas furtivas no acabaron en noviazgos fugaces -o no- entre brigadistas y chavalas del pueblo! Tal fue la importancia que este cine alcanzó como espacio de ocio durante ese periodo internacional que se rebautizó en esos días como Teatro del Pueblo.

Junto al caño de la plaza se colocaban las carteleras cinematográficas. La foto debe ser de mitad de los años sesenta del pasado siglo, porque se anuncian las películas 'El coronel Von Ryan' de 1965 y 'Cómo robar un millón', de 1966. / MADRIGUERAS Y SUS RAÍCES (FACEBOOK)

El Variedades vivió otros capítulos más que curiosos, y que nos regala el profesor de griego y cinéfilo empedernido Alfredo Alcahut, y que, junto con el episodio de los brigadistas, cuenta que Eustergio, director de la Banda de Música, murió dirigiendo por la emoción de un estreno, "y en otra ocasión, durante la proyección de una película de Pepe Isbert, el actor vino en persona desde Tarazona de la Mancha y siguió la proyección desde el palco". Una sorpresa para muchos.

Además, la única ocasión en la que Madrigueras celebró Juegos Florales se llevaron a cabo en el Variedades que, según el Anuario del Cine Español de 1956, contaba con 704 localidades, funcionaba dos días a la semana y era regentado por Nicolas Pelayo. En su dilatada trayectoria, también acogió, por supuesto, todo tipo de representaciones teatrales e, incluso, galas y actos lúdicos, como la elección de Señorita Madrigueras F.C., título que en 1934 recayó en Maruja Plaza. Y así, hasta la década de los sesenta, cuando compartía protagonismo con otros 'templos' del séptimo de los artes.

El popular actor madrileño José Isbert, en las fiestas de Madrigueras, en una corrida de toros. Para sorpresa de los madriguerenses, el actor también acudía al cine en la localidad de La Manchuela procedente de la cercana Tarazona de la Mancha, su segunda 'patria'.  / MADRIGUERAS Y SUS RAÍCES (FACEBOOK)

Carnet de operador cinematográfico que expedía el Gobierno Civil de Albacete una vez superadas una serie de pruebas para poder proyectar películas. Este carnet pertenece a Nicolás Pelayo, que gestionaba el Variedades en los 50. / MADRIGUERAS Y SUS RAÍCES (FACEBOOK)

Salón Moderno, cine y espectáculo

En el camino se quedaron otras salas, como el Salón Moderno, que compaginaba en esos primeros años del Siglo XX un rudimentario cinematógrafo con otros espectáculos. De hecho, se tiene constancia de que el gran actor conquense Luis Esteso y López de Haro, actuó en esta sala, lo que pone de manifiesto su importancia, porque hablamos no sólo de un actor, sino también de un comediógrafo, humorista, escritor, guionista cinematográfico… y uno de los grandes en España de las varietés pícaras y eróticas tan en boga en las primeras décadas de la pasada centuria. El Salón Moderno, a la altura del Chanteclair madrileño, reino de Consuelo Audet, La Chelito.

Además, en torno a 1965, según recuerda Alfredo Alcahut, se construyó otra sala, el Cine de la Calle Larga, llamado a ser uno de los mayores de la provincia albacetense, pero nunca funcionó como tal. "Para construirlo se derribó un teatro antiguo y se retranqueó la calle Aguamiel, y mostraba una fachada típica de un cine de la época", señala nuestro 'cicerone' por la historia madriguerense del cine.

El cine, por supuesto, también se abría paso bajo las estrellas, al fresco de La Manchuela. Y lo hacía en el Cine Avenida, cuyo proyector comenzó a 'disparar' en junio de 1950 gracias a un ávido emprendedor, Marceliano Jara, que habilitó una sala con 600 localidades en un patio al aire libre. Y curiosa era la forma en la que llamaba el interés del vecindario a sus sesiones. "Los músicos salían tocando por las calles y el público venía detrás al cine de verano", rememora Alfredo Alcahut, que apunta algunos detalles, como que estaba dotado de sillas de anea o bancos de tablas, y, off course, las sabrosas patatas fritas que hacía María la de Peseta.

El Cine Parroquial, una historia de perseverancia

Foto realizada en la inauguración del Cine Parroquial. / MADRIGUERAS Y SUS RAÍCES (FACEBOOK)

Pero este inventario cinematográfico no acabó, como en otros tantos pueblos, con la llegada de la televisión, primero, con los tele-clubs y, luego con los propios receptores en cada hogar. No, en Madrigueras, por obra y gracia del Obispado y de la parroquia, de la Diputación Provincial, del Ayuntamiento y del Ceder La Manchuela, desde finales de 2022 disponen de una sala a la última: el Salón Cine Parroquial, fruto de un sueño, el de los vecinos que echaban de menos sus sesiones cinematográficas desde que hacía tres décadas echó el cierre el anterior Cine Parroquial, que llegó a ofrecer hasta 200 días de proyección anuales.

Sin duda, la vida del Salón Cine Parroquial discurre paralela a la historia de la iglesia de San Pedro y San Pablo que, ubicada en la actual plaza de Ramón y Cajal -durante la Guerra Civil, plaza Roja-, fue sede de intendencia, cocina y comedor y también, prisión preventiva para las Brigadas Internacionales. El párroco madriguerense, Antonio Carrascosa, recuerda que este cine, perteneciente al patrimonio inmueble de la parroquia, estuvo abierto al público hasta principios de los noventa del siglo pasado. "Se usó mayoritariamente para la proyección regular de cine, al principio comercialmente, más tarde con proyecciones gratuitas, aunque también se le dio con mucha frecuencia otros usos como teatro o para acoger asambleas de asociaciones, festivales, etc".

Diversas imágenes del estado anterior del Cine Parroquial. / PARROQUIA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

Situado junto a los actuales salones parroquiales de uso pastoral, contaba con unas 400 localidades en butacas fijas y fue, durante años, el único cine abierto en el pueblo. Pero, con la apertura por parte del Ayuntamiento de un local municipal de usos múltiples en los años ochenta, el Parroquial quedó reducido a la proyección gratuita de películas para niños y algún que otro evento aislado. "Surgieron varias dificultades para mantener este tipo de uso, lo que provocó su cierre público, y hasta 2022 no se le dio uso alguno, ni siquiera pastoral, permaneciendo cerrado, con el consiguiente deterioro del inmueble y de su acondicionamiento interior", argumenta Antonio Carrascosa.

Es incuestionable que el deseo de reabrirlo ha estado presente entre los vecinos de Madrigueras prácticamente desde que se cerró. Las generaciones mayores de 40 años conservaban un grato recuerdo del Cine Parroquial, ya que, sin duda, fue una gran aportación de la parroquia al crecimiento cultural, lúdico y asociativo del pueblo que sigue presente en la memoria colectiva. Pero su reapertura se fue complicando con el paso del tiempo. Las urgencias eran otras, como las rehabilitaciones que se tuvieron que afrontar desde la parroquia en la iglesia, en la casa parroquial y en los salones parroquiales.

Finalmente, el Consejo de Pastoral de la Parroquia de San Pedro y San Pablo decidió dar un paso adelante consciente de que el cine sería un aliciente para el pueblo, para acoger actividades organizadas por otras entidades como el Ayuntamiento, asociaciones culturales y socio-sanitarias, a la vez que estaría al servicio de la dinamización del desarrollo local a todos los niveles, "inscribiéndose así en una línea que durante muchos años hemos mantenido en la parroquia de colaboración y de puertas abiertas para realizaciones y proyectos sociales y culturales", recogía la justificación del proyecto.

El 'milagro' del nuevo Cine Parroquial

Dicho y… hecho. Pero no sin esfuerzo. Desde que en noviembre de 2022 el Salón Cine Parroquial comenzó a funcionar de nuevo, no sólo ha habido cine, decenas de sesiones, sino que ha acogido otro tipo de eventos. El cine infantil y familiar es el que comprende un número mayor de proyecciones (dos o tres al mes, principalmente en domingo), y es el que más público congrega. En cuanto al cine comercial de adultos, se ofrece una vez el mes para películas de más de un año de estreno, pero con cierto atractivo, siendo discreta la aceptación entre el público. Y el cine-club ofrece una o dos veces al mes películas clásicas de la historia del cine, y ciertamente, la asistencia por sesión es buena.

El actual Salón Cine Parroquial, que abrió sus puertas a finales de 2022. / PARROQUIA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

En cuanto a los organizadores de las proyecciones, son, fundamentalmente tres, desde la propia Parroquia de Madrigueras, como propietaria del inmueble, a la Asociación de Cine Madrigueras (Cinema), además del Ayuntamiento, que se ha encargado de alguna otra proyección de la mano del Festival de Cine Independiente de Albacete, Abycine. Otras entidades también han llevado a cabo proyecciones.

El teatro, la música o las conferencias también forma parte de la programación del Salón Cine Parroquial, proyecto que se sostiene económicamente con las proyecciones y el servicio de repostería (palomitas, chuches, agua). La vida de esta ilusión generada entre los vecinos garantiza la continuidad de un proyecto que se ha convertido en un milagro en los tiempos que corren, y que supone un punto de encuentro de las gentes de Madrigueras cuando una de las preocupaciones latentes del medio rural es, precisamente, la ausencia de servicios para no sólo mantener, sino para atraer población.

Punto final a esta fábula basada en hechos reales, y que tiene su propia moraleja:

"Alguien que conocí escribió que huimos de nuestros sueños porque tenemos miedo de fallar, o aún peor, miedo de lograrlo"

De la película Descubriendo a Forrester. Año 2000. Dirigida por Gus Van Sant con Sean Connery, Rob Brown, F. Murray Abraham, Anna Paquin y Busta Rhymes.

Cine Variedades, en torno a 1963. / MADRIGUERAS Y SUS RAÍCES (FACEBOOK)

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