El bisabuelo fue actor de cine

22.09.2023

José López Alonso, prestigioso actor que debutó en las tablas del Teatro Lara en 1894, sólo intervino en una película, 'Frivolinas', y que fue la primera vez en la que la revista y las 'vedettes' se asomaron a la gran pantalla


Más conocido como Pepe López Alonso, es el bisabuelo de los hermanos López-Galiacho y se convirtió además en el lector de Benito Pérez Galdós cuando el escritor perdió la vista como consecuencia de una enfermedad ocular


En Albacete, se estrenó en el Teatro-Circo el 30 de enero de 1928, constituyendo un rotundo éxito y con una proyección que incorporó la actuación en directo de cuatro tiples y una pequeña orquesta


Foto que remitió Pepe López Alonso a su hijo, el doctor Emilio López Galiacho, y primer fotograma de la película 'Frivolinas'. / COLECCIÓN FAMILIA GALIACHO Y FILMOTECA ESPAÑOLA

Fue su debut y a la vez, su despedida del séptimo de los artes. El popular y prestigioso actor, ambas cosas, José Pepe López Alonso, fue uno de los protagonistas de Frivolinas, película datada a caballo entre 1926 y 1927 que supone en los tiempos que corren una joya del séptimo de los artes, ya que fue la primera cinta que incorporó la revista y sus correspondientes vedettes a la gran pantalla.

Con un exiguo presupuesto, su argumento era una mera excusa para convertir en celuloide los habituales espectáculos de varietés que se ofrecían en teatros de toda España. Y en este caso, fue el Salón Doré el escenario escogido para pronunciar: ¡Silencio! ¡cámara! ¡acción!

Su empresario en esos momentos, Arturo Carballo, fue quien puso el parné para rodar Frivolinas, contando para ello con Pepe López Alonso en uno de los principales papeles. La película narra cómo un viudo, Don Casto Tordesillas (Pepe López Alonso) pasa la mayor parte de sus noches bailando en clubes nocturnos, mientras que, a sus espaldas y para su incordio, Ramón (Ramón Álvarez Escudero) corteja a su hija Paquita (María Caballé). Uno de los actos de vodevil que Don Casto admira particularmente es Ramper el payaso (Ramper). Sin embargo, cuando el clown se quita el maquillaje, se convierte en Ramón. La joven pareja ahora intenta engañar al padre para que acepte su compromiso.

Una de las curiosidades de esta película es que contiene un documento rarísimo en la historia del toreo: las imágenes inéditas de Juan Belmonte toreando en el año de su reaparición en la vieja plaza de toros de Madrid mientras que los protagonistas lo admiran desde la barrera.

Saga familiar

En torno a esta historia se construye una película, la única en la que intervino Pepe López Alonso, cuya relación con Albacete viene motivada por su descendencia. Su hijo, el prestigioso doctor Emilio López Galiacho, superviviente del desastre de Annual de 1921, fundó en nuestra ciudad una saga familiar que ha dado a esta tierra prestigio y presencia más allá de nuestras fronteras provinciales. 

Según certifica El Defensor de Albacete en su edición del 15 de septiembre de 1925, Emilio López Galiacho, médico en aquel momento de Valdeganga, solicitó matrimonio a Jacinta Gallego Picazo en esa lejana Feria, evento al que acudió, como mandaban los cánones, la familia de ambos prometidos, incluidos su padre, José López Alonso, y su futuro suegro, Juan de Dios, de profesión, ayudante de Obras Públicas.

Carmen Galiacho, actriz y esposa de José López Alonso. / COLECCIÓN FAMILIA GALIACHO

Noticia de 'El Defensor de Albacete', en septiembre de 1925, dando cuenta de la petici´ón de mano del doctor Emilio López Galiacho a su futura esposa.

La categoría de Pepe López Alonso como actor era de tal calibre que formó parte en los primeros años del Siglo XX de importantes compañías artísticas, de las más prestigiosas, con prolongadas temporadas en Madrid y Barcelona, donde se lo sorteaban porque su presencia era garantía de lleno en los más notables teatros. Por cierto, que sus dos hijos Emilio y José Salvador, quisieron ser actores, pero su progenitor les encaminó por los estudios de medicina consciente de que la farándula era un empleo más que inestable. Lo decía con conocimiento de causa, ya que su esposa, Carmen Galiacho, también fue actriz.

El primer sueldo que se ganó como actor Pepe López Alonso, nacido en tierras vallisoletanas, fue de cinco pesetas, cuando fue fichado por la compañía de María Guerrero, en octubre de 1895 para el Teatro Español, aunque un año antes debutó ante el público en el prestigioso Teatro Lara. Fue el 13 de enero de 1894, con la obra Ciertos son los toros, donde intervino como meritorio y sin derecho a nómina.

Lector de Pérez Galdós

López Alonso, con Pérez Galdós, del que se convirtió en lector personal cuando el literato perdió la vista. / COLECCIÓN FAMILIA GALIACHO

Además, según ha relatado el presidente de la Asociación de Amigos de los Teatros Históricos de España (Amithe) y bisnieto de López Alonso, Javier López-Galiacho -al igual que el periodista Juan Luis López-Galiacho-, en la última etapa de Benito Pérez Galdós, el actor se convirtió en su lector personal cuando el escritor canario, como consecuencia de una enfermedad ocular, se quedó ciego. "Perder la vista -ha explicado Javier López-Galiacho-, le obligó a tener que dictar todo lo que escribió desde 1911 hasta la muerte, que llegó el 4 de enero de 1920".

Pepe López Alonso había sido recomendado por Margarita Xirgu, la célebre actriz catalana que habló al literario de las dotes artísticas y estupenda dicción de quien, con el tiempo, fue los ojos del autor de los Episodios Nacionales. Este detalle pone de manifiesto que estamos ante un personaje más que destacado de la historia de la escena nacional.

Publicidad de 'Frivolinas' aparecida en la publicación 'Arte y Cinematografía'. / FILMOTECA DE CATALUNYA

El caso es que la oportunidad del cine le llegó a Pepe López Alonso cuando se embarcó en un proyecto que no era sino el reflejo de un espectáculo que colmaba la afición a la revista del españolito de entonces, con importantes y conocidísimas vedettes.

El estreno de Frivolinas ocupó numerosas páginas en periódicos y revistas especializadas, anunciándose como "un paso gigante en la cinematografía", "única en su género que transporta al espectador al teatro", "gran novedad y realidad de que se está viendo y oyendo en el teatro", "comedia risueña de gran espectáculo, combinada con fragmentos y sketchs de las revistas"… Y es que la película se basaba en los musicales de la época Arco Iris, La Feria de las Hermosas y Las Maravillosas, de Eulogio Velasco.

En Albacete, la película se estrenó el 30 de enero de 1928 en el Teatro-Circo. Según la noticia aparecida en El Defensor de Albacete, al día siguiente, "constituyó un verdadero acontecimiento artístico muy del agrado den numerosísimo público que asistió por tarde y noche". El 1 de febrero también se exhibió en sesiones de tarde y noche, con la orquesta correspondiente y cuatro tiples o cantantes.

Cartelera publicada en la prensa madrileña y noticia del estreno de esta curiosa película en el Teatro-Circo de Albacete.

En fechas recientes, en 2019, Frivolinas volvió a la actualidad, ya que formó parte de los actos celebrados por Filmoteca Española con motivo del 30 aniversario del Cine Doré, donde se estrenó en esa década de los locos años veinte. La proyección de esta curiosa cinta se llevó a cabo con música en directo, con una orquestra de seis músicos y tres cantantes, sesión que fue posible gracias a que dos décadas antes, en 1999, fue restaurada porLuciano Berriatúa, con las partituras también restauradas por Javier Pérez de Azpeitia.

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