Cine, provincia, albacete, historia, cinematografo, peliculas, capitol, teatro circo

César Dumont, el precursor albacetense en la distribución de películas

26.02.2021

Nacido en la calle de San Antonio en 1901, fundó con apenas 20 años una distribuidora cinematográfica junto a otro vecino de la capital, Florentino Lorente


La sucursal de la compañía de la calle Alcalde Conangla número 2 sufrió un pavoroso incendio en 1927 tras prenderse varias películas, pero sin heridos


Tras ocupar la gerencia de la oficina en Valencia del Repertorio de M. de Miguel, Dumont Collado acabó como hombre de Cifesa, la popular productora valenciana, en las Islas Canarias en los años 30


César Dumont Collado, con apenas 25 años, ya era un consolidado distribuidor cinematográfico. / LA RECLAM CINE

En los años veinte del siglo pasado, el cinematógrafo se había convertido en un floreciente negocio. Aparte de la puesta en funcionamiento de las salas cinematográficas, la producción y la distribución de las películas eran actividades económicas tremendamente atractivas que llevaron a numerosos emprendedores a involucrarse en el sector. Muchos de ellos pensaron, sin duda alguna, que era una forma de hacer dinero con cierta facilidad.

En Albacete, como en tantas ciudades españolas y del mundo, fueron surgiendo empresas distribuidoras, las encargadas de suministrar películas a los cada vez más numerosos cinematógrafos. Recordemos que en 1925 existían en torno a 25 salas en la provincia, y un par de años después, ya funcionaban unas 40. Es decir, que era preciso mucho material fílmico para atender la demanda de un modelo de ocio in crescendo.

Con ese panorama, un joven albacetense decidió dar un paso adelante y poner en funcionamiento una distribuidora. Se trata de César Dumont Collado que, junto con otro alquilador de la ciudad, Florentino Lorente Gómez, creó una empresa para hacer llegar a estas tierras manchegas los mejores títulos del momento.

Esta compañía nació en 1920. Y a pesar de la marcha de César Dumont Collado a Valencia en busca de nuevos horizontes, no perdió el contacto con Albacete. Todo lo contrario, eran constantes sus visitas a la ciudad. Respecto a la sede de la compañía, estuvo en el número 2 de la calle Alcalde Conangla, entre otros domicilios.

Con el paso del tiempo, su negocio albacetense fue a más, y el viernes, 29 de febrero de 1924, se anunciaba en el Diario de Albacete, en una nota suelta, que "nuestro querido amigo don Florentino Lorente nos comunica en atento besamano, haberse hecho cargo de la gerencia de la sucursal que ha establecido en esta plaza la afamada casa alquiladora de películas Julio César S.A., cuyas oficinas se han instalado en el Paseo de Alfonso XII, número 15. Deseamos al señor Lorente muchas prosperidades de su nuevo negocio". De esta manera, las cintas de Julio César Sociedad Anónima se sumaban a las de Andreu Film.

Anuncio de Cinematográfica Valenciana en un programa ferial albacetense de 1927. La firma era gerenciada por Dumont y Lorente. / ARCHIVO MUNICIPAL

En 1925, con su negocio albacetense en marcha, fue designado gerente de una de las sucursales más atractivas e interesantes en el negocio del celuloide patrio en aquel momento, la compañía catalana M. de Miguel, que desde Barcelona, gestionaba un catálogo de éxitos cinematográficos de primer nivel gracias a la habilidad de su fundador, Miguel de Miguel, viajero incansable por todo el mundo en busca de los últimos éxitos. Pues con 24 años, César Dumont Collado fue puesto al frente de esta oficina en la capital valenciana, a la vez que se mantenía en la empresa Cinematográfica Valenciana junto a Florentino Lorente.

En una entrevista firmada por Sinovia para la revista levantina La Reclam Cine -número 222, del 16 de agosto de 1925-, el albaceteño César Dumont Collado recordaba que apenas llevaba cinco años en el negocio de la distribución de películas, un lustro en el que aprendió lo suficiente y demostró el talento preciso para que el propietario de M. de Miguel, "don Miguel", le ofreciera el puesto de gerente de tan importante sucursal, reto que afrontó "con agrado y temeroso".

Como se ha apuntado, a pesar del nombramiento, César Dumont mantuvo su sociedad con Florentino Lorente. "Nuestra sociedad continúa, tanto es así que hoy la firma Lorente trabaja aparte de las dos citadas casas -Julio César y Andreu Films-, todo el material del Repertorio M. de Miguel, con lo que verá que lo hemos aumentado y tenemos confianza de hacer en la plaza manchega una buena cifra en provecho de nuestros representados y en el nuestro propio, que es lo que todo alquilador debe tener presente. Esto, a mi entender, se consigue trabajando sin descanso". Un nuevo paso adelante para la compañía de apellido levantino.

Dumont, a la derecha, durante una entrevista. / LA RECLAM CINE

Florentino Lorente. / LCDV

En esos momentos, en el catálogo de M. de Miguel destacaban películas como INRI, el film de la humanidad, 60 horas en zeppelin, María Tudor, Vida y amores de Mozart, Pedrucho, Alma de Dios, La madona de las rosas, Los miserables, La ciudad sagrada, Lady Hamilton...

De todas maneras, no era por amor al arte (el séptimo) tanto esfuerzo. César Dumont tenía claras sus aspiraciones. "¿Qué he de aspirar yo? Contratar mucho material y ganar mucho dinero... ¡mucho!".

Hay que señalar que César Dumont Collado, o mejor dicho, César Esteban Práxedes Guillermo Dumont Collado, era hijo de Esteban Dumont Fajardo y Teresa Collado González. Y vino al mundo en la casa familiar, en la calle San Antonio número 8 el 21 de julio de 1901 a las once de la noche. Tenía tres hermanos, María Pilar, Esteban y María Teresa.

Incendio en la sucursal

Pero no todo fue coser y cantar. El floreciente negocio casi se le fue al traste por un incendio, el registrado en las oficinas de Cinematográfica Valenciana el sábado, 12 de febrero, de 1927, y del que dio amplia cuenta el rotativo local El Defensor de Albacete en una crónica publicada en primera página. El siniestro se produjo en torno a la una de la tarde, en la sucursal de la distribuidora en la calle Alcalde Conangla número 2. "El siniestro adquirió caracteres alarmantes en los primeros momentos, si bien logró pronto ser sofocado, reduciéndose al despacho donde se produjo".

En el momento del fuego se encontraban trabajando en estas dependencias el hermano del representante de dicha casa cinematográfica, de nombre Óscar Sánchez, acompañado de un joven que le ayudaba en la labor de revisar las películas.

Titular de la crónica del incendio en El Defensor de Albacete. / IEA

Proyección de una película de Cinematográfica Valenciana un día después del incendio. / IEA

Precisamente, el origen de las llamas estuvo en una de las cintas. "El fuego se produjo por haber caído una película que se encontraba sobre la mesa del despacho al brasero que estaba colocado debajo de éste". La explosión causó el consiguiente pánico para quienes trabajaban en ese momento en la sucursal cinematográfica y también para quienes desde la calle comprobaron el pavoroso incendio. Y es que la pelicula incendiada levantó grandes llamas, "propagándose el fuego a otra (película) que estaban pasando y a otras que había esparcidas en la habitación". Recordemos que las películas contenían nitrato, un producto altamente flamable. Entre sus características más destacadas es que, una vez producido el incendio, éste es muy difícil de apagar ya que el nitrato no necesita oxígeno para mantener la llama, y mojar el producto con agua da como resultado que el fuego se haga más intenso. Espeluznante. Durante décadas fueron decenas, cientos los incendios de salas cinematográficas -Cinema Paradiso lo cuenta de manera excepcional- y en archivos fílmicos.

Hay que señalar que los primeros en llegar al lugar del siniestro fueron guardias de seguridad, que pudieron abrir la puerta de la oficina y socorrer a los ocupantes de las dependencias de la distribuidora. Con el paso de los minutos se incorporó personal de vigilancia y hasta la guardia municipal. "Entre todos y varios vecinos se arrojó agua, logrando acabar con el fuego, sin necesidad del auxilio de los bomberos", narraba la crónica del suceso. El vehículo bomba situado en la Cámara Urbana se envió como primera medida, pero cuando llegaron los profesionales ya no fueron necesarios. La noticia de El Defensor coincidía en lo esencial en la que publicó al día siguiente El Diario de Albacete, que apuntó la práctica destrucción de todos los enseres del despacho y su notable valor económico.

No obstante, en aquellos años eran frecuentes las noticias respecto a la falta de medios, humanos y materiales, de los bomberos municipales. Y se da la circunstancia de que por estas fechas dio sus primeros pasos el Parque de Bomberos que se construyó junto a la Casa de Socorro y el Laboratorio Municipal, en el solar que en la actualidad ocupa el Ayuntamiento de Albacete, frente a la Catedral. Fue el viernes, 7 de enero, de 1927 cuando El Defensor de Albacete publicaba en primera página la presentación del proyecto que iba a dotar de una sede en condiciones para los profesionales de la extinción de incendios siendo alcalde Paulino Cuervas-Mons y Díaz de Quijano. El presupuesto aprobado para este proyecto fue de 150.000 pesetas, 900 euros de los que ahora.

Salvado este importante escollo, la compañía siguió funcionando, y sus responsables no cejaron en sus proyectos empresariales, con Florentino Lorente de aquí a allá con sus representaciones varias, y César Dumont, que fue designado, con el paso de los años, el hombre de Cifesa, la importante productora valenciana, en las Islas Canarias, donde se convirtió en un referente en el mundo de la distribución cinematográfica y en la organización de actos benéficos, algunos de ellos para las personas en situación de desempleo. Y así fue durante los años 30, década en la que documentos oficiales relacionan al emprendedor con algunos problemas judiciales y fiscales en la provincia albacetense. En fin, otro personaje más de esta tierra con destacada presencia en el mundo del cinematógrafo.

www.cuentosdecine.es