Atlas cinematográfico albacetense... de los locos años 20 a la irrupción del sonoro

13.01.2021

En apenas una década la provincia pasó de contar con una treintena de cinematógrafos a medio centenar


Teatro y cine Capitol.
Teatro y cine Capitol.

La historia de nuestras ciudades, de nuestros pueblos, de nuestra vida... es la historia de nuestros cines. El invento de los hermanos Lumière se convirtió en poco tiempo no sólo en una industria, sino en uno de los recursos culturales más reclamados, una de las escasas alternativas. Disponer de un cine en el barrio o en el pueblo era todo un lujo, una maravilla que podía igualar, aunque fuera por unos minutos, el ocio de cualquier localidad al que disfrutaba un habitante cualquiera de Nueva York, Londres, París, Roma o Madrid.

Pero, ¿cuántos cines había en la provincia, digamos, hace un siglo? Resulta complejo elaborar una estadística fidedigna, puesto que seguramente habría salas no declaradas que escapaban al control de la administración. Y los cinematógrafos que viajaban de aquí para allá para llevar la magia de la fotografía en movimiento, y que buscaban el acomodo de un público agradecido.

Los años 20

El paso del tiempo es otro enemigo para dar fe notarial de ese censo. Nos trasladamos en un viaje imaginario a 1925, esos locos años 20, cuando todavía el cine no hablaba. Entonces, según recoge el anuario La cinematografía en España, que custodia la Filmoteca de Cataluña, cuando los designios de España estaban en manos de Miguel Primo de Rivera, en la provincia funcionaban de forma regular una treintena de cines.

Así, de acuerdo con esta Guía de la Industria y el Comercio Cinematográfico en España e Industrias relacionadas con el mismo, editada por Arte y Cinematografía de Barcelona -y que es imprecisa por mor del tiempo en el que se editó-, en Albacete ofrecían entonces sesiones cinematográficas Teatro Circo, Teatro Cervantes. Salón Liceo y el Salón Sport, sólo en verano, junto a otros cinematógrafos más efímeros, amigos de las noches de verano y de la Feria.

Teatro Circo. / BAZAR COLLADO
Teatro Circo. / BAZAR COLLADO

En Alcaraz proyectaban en el Teatro Cine de Valentín Chacón, mientras que en Almansa contaban con el Cervantes, entonces bajo la gestión de Diego Toledo -y que comenzó a proyectar cine en 1916-, y se refiere a otra sala más. Sin embargo, en aquel 1925 funcionaban el Teatro Principal, que instaló su cinematógrafo en 1914, o el Salón Moderno, que proyectaba cine desde 1913, según recoge Emilia Cortés Ibáñez en un amplio y preciso estudio El cine en Almansa en el Siglo XX.

En El Bonillo la guía habla del Teatro de la Sociedad, aunque según diversa documentación, en 1910 echó a andar el Teatro Ideal, convertido con el paso del tiempo en Cine Ideal, y actualmente, y tras su remodelación, es el Auditorio Municipal. En este sentido, cabe apuntar que según indica el periodista Luis García Solana, el Cine Ideal estaba en la primera planta del edificio situado en la la Plaza Mayor, frente a la Casa Consistorial, "y que pertenecía a la Sociedad de Cazadores, que actualmente se llama Círculo Independiente, el casino de toda la vida". Por lo tanto, cabe concluir que el Cine Ideal era el que el censo editado en 1925 llamaba Teatro de la Sociedad, por la propia Sociedad de Cazadores.

En Bienservida disfrutaban del Cine del Sindicato -en realidad nació como Teatro del Sindicato, pero por mor de los tiempos se adaptó al séptimo de los artes-, según este anuario cinematográfico. Nos vamos a Casas Ibáñez, con su Teatro ABC, de Andrés López Rodenas, y abierto en marzo de 1914, y se cita además el Liceo Ibañés, y en Casas de Ves disponían de otro cinematógrafo.

Teatro Calderón de Caudete, en ruinas. / JOAQUÍN MEDINA

En Caudete, La cinematografía en España cita un teatro-cine, un salón cultural de primer orden que debía ser el conocido como Teatro Calderón, nacido con el final del Siglo XIX, y que tras una etapa proyectando cine mudo -se estrenó con el séptimo de los artes en 1900, con una máquina de fabricación alemana-, incorporó el sonoro en 1931. Según recoge el historiador caudetano Joaquín Medina en la revista Moros y Cristianos de 1996, cuando las películas no hablaban, un vecino de la localidad, Agustín Vila, era el encargado de narrar a los espectadores el desarrollo de lo que se proyectaba, mientras que la música era cosa de Benjamín Serrano. Eso sí, con el piano de la madre del maestro y alcalde Juan José Esteve. Este recinto cerró sus puertas defintivamente en 1972.

En Chinchilla de Montearagón contaban con un teatro que también hacía las veces de cine, lo mismo que sucedía en Elche de la Sierra, donde desde 1917 funcionaba el Teatro Aguado. Y en Hellín, en aquel lejano 1925 proyectaban películas, según este anuario, en el Teatro Principal.

En cuanto a La Roda, sus vecinos podían asistir al Teatro Cervantes y a un cine de verano, y muy cerca, en La Gineta, se citan en esta publicación el Teatro Cervantes y el llamado Teatro Lara. En La Manchuela, una de sus poblaciones más importantes, Madrigueras, disponía de dos salas, el Teatro Variedades y el Teatro Roldán. Y en Mahora, el Teatro González Conde. Nos vamos hasta Minaya, con un cinematógrafo, y en Munera, con su Teatro-Cine.

Un cinematógrafo funcionaba también en aquel entonces en Pozo Cañada, mientras que en Tarazona de la Mancha asistían al Teatro Aroca, según esta guía de hace casi un siglo.

Gran Teatro de Tobarra.  / FOTO SALMERÓN SELVA (Publicación Hermandad de San Roque 2010)

¿Qué pasaba en Tobarra? Los aficionados al cine disfrutaban del Gran Teatro; en Valdeganga, de su Teatro-Cine, y en Villarrobledo, el Gran Teatro, construido en 1916 por el Barón de Quito para atender el interés por la cultura de una burguesía en auge; por eso, tras sus primeros pasos ofreciento zarzuela, teatro y otros espectáculos, también acogió con el paso del tiempo cine, y el Teatro Navarro.

Eran años de explosión de una actividad cultural como el cine, espectáculo de masas, cuando en España se levantaron algunos de los grandes templos del séptimo arte, pongamos como ejemplos el Rialto de Valencia, el Palacio del Cinema en Barcelona y en Madrid, el Lope de Vega, el Capitol y el Palacio de la Música.

El aumento constante de las salas en funcionamiento para atender la demanda del público era la tónica que se repetía por todo el país. Y los datos están para constatarlo, puesto que el número de salas que se abrieron en España en los años veinte "duplicó con creces las existentes al comienzo de la década", pasando de 1.818 en 1925 a 4.338 en 1930, según recoge el artículo Las salas de cine en España. Evolución histórica, arquitectura y situación actual, de Jesús Ángel Sánchez García, publicado en 2015 en Patrimonio cultural de España, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

El censo se incrementa en dos años

De hecho, y recurrimos de nuevo a la Guía de la Industria y el Comercio Cinematográfico en España e Industrias relacionadas con el mismo, en 1927 funcionaban en la provincia en torno a 40 salas con regularidad.

Así, en Albacete se incluyen en ese censo Teatro Circo, Cervantes, Salón Líceo -explotado por Mariano Requena- y alguna que otro cine esporádico más. Y curiosamente aparece en este anuario el Teatro Tébar, quizá, un desliz, ya que no se conoce una sala con ese nombre, aunque sí existió un empresario llamado Enrique Tébar Martínez, que a la gestión de espectáculos cinematográficos sumaba la labor del alquiler de películas, con domicilio en el número 21 de la calle Jiménez de Córdoba de la capital. Por cierto, que también llevaba la distribución de las exclusivas de Verdaguer S.A., una de las grandes distribuidoras del momento, y de las películas de Vilaseca y Ledesma S.A.

Pero sigamos con este censo, que en Alcaraz repite el cinematógrafo de Valentín Chacón, mientras que en Almansa se citan Cervantes y Moderno, pero no el Principal, ya que en 1927, no se pudieron llevar a cabo las reformas que precisaba el edificio, y ante su estado de ruina y la inacción de sus socios, la Sociedad Filantrópica que lo gestionaba decidió ceder de manera gratuita el edificio y sus dependencias y enseres al Ayuntamiento con el fin de que sirviese para el levantamiento de un nuevo teatro.

Nos trasladamos a Barrax, con su propio cinematógrafo, y en Bienservida continuaba el Cine del Sindicato, pero una guía editada en Albacete en 1926 -y a la que hace referencia la web www.bienservida.eu de Tomás Martínez Pérez-, por aquel entonces echó a andar el Cine Doré, de Daniel Romero. En El Bonillo, el Teatro de la Sociedad -o Cine Ideal- seguía en funcionamiento según esta guía -sigue sin citarse el Teatro Ideal-, y en Casas Ibáñez repetían en el listado el Teatro ABC y el Liceo Ibañés. Un cinematógrafo mantenía este espectáculo en blanco y negro en Casas de Ves, y en Caudete, a su Teatro Calderón censado en 1925 se incorporaba en este listado el Cine Cortés.

Teatro Principal de Hellín. / ANTONIO MORENO

El Teatro-Cine de Chinchilla seguía ocupando buena parte del ocio de sus vecinos, al igual que en Elche de la Sierra, con su Teatro Aguado. Donde aparecen cambios es en Hellín, ya que al Teatro Principal se suma el Teatro Olympia.

Fuentealbilla debuta en esta guía del negocio cinematográfico con su propia sala, y en La Gineta sobreviven su Teatro Cervantes y su Teatro Lara. A pocos kilómetros, en La Roda, dos salas, el Teatro Cervantes y el Liceo, nuevo con respecto al anterior listado. Y en Madrigueras, el Teatro Variedades y el Teatro Roldán.

En Mahora, el Teatro González Conde, y en Minaya se cita nuevavemente su cinematógrafo. Nos trasladamos a Munera, con su Teatro-Cine, y en Pozo-Cañada sigue abierto de par en par su cinematógrafo. El Teatro Aroca resiste en el listado en el caso de Tarazona de la Mancha, y en Tobarra, su Gran Teatro.

Valdeganga contaba de nuevo con su Teatro-Cine, y Vianos debuta con su cinematógrafo. También se cita el cine de Villamalea, y aparece Villalgordo del Júcar. Villarrobledo mantiene en este censo su Gran Teatro y el Teatro Navarro, y surge un cinematógrafo en Yeste.

Comienzan los años treinta

Recurrimos de nuevo a la Guía de la Industria y el Comercio Cinematográfico en España e Industrias relacionadas con el mismo correspondiente a 1933 y 1934, publicación en la que ya se daba cuenta de cuatro salas en la capital albacetense, el Teatro Cervantes, cuyo cine estaba dotado de equipo sonoro de la marca Philisonor; el Central Cinema, que explotaba Mariano Requena, y cuyo proyector era de la casa Erko, y el Teatro Circo, con un Orpheo Sincronic. La publicación cita el Salón Liceo, que ya era historia, y sin embargo, no se refiere al Capitol, que echó a andar en la Feria de 1934. El sonoro ya era una realidad y obligó a los empresarios a realizar importantes inversiones para sonorizar sus salas.

Espectacular telón del popular Teatro Regio de Almansa. / EL CINE EN ALMANSA EN EL SIGLO XX, de Emilia Cortés

En toda la provincia eran ya más de 50 las salas en funcionamiento. En Alcaraz se refieren al Teatro El Arte y a su Teatro-Cine. Y en Almansa, el Teatro Regio y el Coliseum. Un teatro-cine funcionaba en Alpera, de nombre Montecarlo -o Soler-, que según diversa documentación ya existía en 1925. Barrax contaba con otra sala, mientras en Bienservida sigue en el listado el Cine del Sindicato.

En El Bonillo se habla en este anuario de 1933 y 1934 de su Teatro-Cine -damos por hecho, de nuevo que se trata del Ideal-, y en Casas Ibáñez repiten el ABC y el Liceo Ibañés. En Casas de Ves, el Teatro Cortés y el Teatro Moderno, y para Caudete se cita el Teatro-Cine Calderón. En Chinchilla de Montearagón contaban con su Teatro-Cine, y en Elche de la Sierra ya se cita que su sala -el Teatro Aguado- disponía de equipo sonoro.

En Robledo las películas se proyectaban, según esta guía, en su Cine Café-Bar. Ese cine debía ser el que estuvo situado en la calle Mayor de la localidad albaceteña. Los testimonios recogidos del matrimonio formado por Emilia López González y Miguel Sepúlveda García, nacidos en 1937 y 1930 respectivamente, por la web Robledo, Tiempo Atrás nos ponen sobre la pista sobre un cinematógrafo, "mudo" que "lo hablaban". "El hombre aquel, que yo no sé cómo se llamaba -había estado en Sudamérica y tenía el acento de allá- empezaba el cine y decía: 'Ahora sale el bravo Cayena, va en busca de su novia Rosa y se la quita al capitán Gustavi'. Todo lo iba explicando". Testimonio que recordaba este matrimonio tras escucharlo de sus hermanos mayores. Con la Guerra Civil "desaparecieron el cine y aquel hombre".

En Fuenteálamo se cita también su cinematógrafo, al igual que en Fuentealbilla. La Gineta repite con el Teatro Lara, pero se subraya además el Salón Victoria. En Hellín, en esos años, según esta guía editada por Arte y Cinematografía, funcionaban el Principal, con un equipo Melodion, y el Olympia, dotado con un Wonderthone, mientras que para Liétor se cita el Teatro del Círculo.

Gran Teatro de Villarrobledo.

En Madrigueras, Teatro Variedades y el Teatro Roldán se suman a la oferta que presentaba el Salón Moderno, y en Mahora, de nuevo, el Teatro González Conde. Nos vamos a Montealegre del Castillo, con su Teatro Cervantes, conocido como Teatro Principal.

En Munera disfrutaban de su Teatro-Cine, y Ontur debuta en este listado con su Universal Cinema. Pozo Cañada repite con su cinematógrafo, mientras que también se cita por primera vez a Riópar con su Teatro-Cine.

En La Roda se refieren al Teatro Liceo y el Teatro Cervantes, y en Tarazona aumentó la oferta con el Teatro Aroca, Teatro Ideal y Cine Círculo Obrero. Tobarra mantiene su Gran Teatro, equipado con un equipo Erko, y Valdeganga también sigue en la guía con su Teatro-Cine, al igual que Vianos, Villamalea y Villalgordo del Júcar.

Villarrobledo disponía de un equipo Philisonor en su Gran Teatro, junto al Teatro Navarro. En Yeste, el Teatro-Cine era cosa de Julián Cazaña, que disponía de un proyector Orpheo Sincronic.

Teatro Navarro de Villarrobledo. / WWW.RURADELVINODELAMANCHA.COM



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